martes, 21 de octubre de 2014

Construcción de mi terrario I

Con esta entrada, el blog empieza a tener contenido real.
Tras ver muchos tutoriales, montajes paso a paso de otras personas y leer información, me decidí a montar mi propio hábitat para dendrobates.
No fue fácil saber cómo quería hacerlo, de hecho hubo mucha improvisación durante el desarrollo del montaje final.

En cuanto a la urna, se trata de un ExoTerra de 45x45x60 que compré a mis amigos Alessandro y Mairita a un buen precio. Estaba sucia y tenía un fondo siliconado previamente, el cual conseguí quitar armado con una rasqueta y algo de acetona para los restos más difíciles.



Después de limpiarlo, vino la prueba de estanqueidad. Lo dejé durante 24h con un nivel de agua marcado, que seguía estable en la segunda comprobación. Prueba superada.




A continuación, pasé a colocar la rejilla del doble fondo. Aquí, a falta de rejilla para luminarias de la que se compra en resopal, adquirí un escurreplatos de los chinos de 40x30cm que me costó menos de 2 euros.


Las patas sobre las que se apoya son cubiletes de parchís (no tenía ganas de ir a buscar un tubo de PVC) con agujeros para que corra el agua por su interior y no se estanque, evitando los consiguientes problemas que podría traer. (foto)


Los troncos son de enebro, recogido en el Noroeste murciano, concretamente en Cañada de la Cruz, lugar de origen de una de las ramas de mi árbol genealógico. Todas las piezas de madera fueron recogidas del suelo, ya muertas. Para curarlas las tuve en remojo durante unas semanas, cambiando el agua cada semana, aproximadamente. Tras esto, se hirvieron en agua con lejía al 5% durante 3 horas y se dejaron secar 24 horas para eliminar la humedad. Después de este secado, se introdujeron al horno a 200ºC durante una hora. Cabe destacar que no es lo mismo desinfectar que esterilizar, siendo lo último prácticamente imposible sin maquinaria específica, pero esta combinación de medios físicos y químicos da unos resultados bastante buenos contra un buen espectro de micro y macroorganismos que podrían poner en peligro nuestro pequeño ecosistema
En esta foto vemos los troncos pegados para crear uno de los elementos centrales del terrario, la recreación de unas raíces de árbol.


Una vez decidida su ubicación, fueron pegados con slicona y coloqué un par de vasos de plástico para poner en ellos plantas no epifitas. Debería haber rellenado los huecos con espuma de poliuretano, pero mi experiencia con ella fue negativa, así que la quité toda y, con paciencia armé un fondo rocoso en el que no hay huecos por los cuales las ranas puedan colarse a la parte trasera no visible del terrario. Las rocas están construidas con poliuretano y recubiertas con cemento para superficies húmedas (aquaplast piscinas, la foto es de su nuevo formato).




 Las rocas que delimitan la poza delantera están construidas de la misma manera. Una vez seco el cemento procedí a teñirlo empleando pintura acrílica al agua no tóxica, dando una base aguada oscura y un pincel seco blanco que creó los contrastes y con colores verdes y marrones conseguí una tonalidad más real,
La poza renueva su agua con la que cae del sistema de lluvia y o se elimina por evaporación y la que yo extraigo manualmente para evitar que el sustrato se encharque. Esta piscina frontal proporcionará a las ranas una zona húmeda constante y un lugar en el que los renacuajos puedan desarrollarse.


Dos de las tres paredes de la urna fueron cubiertas con panel de fibra de coco que será colonizada por las plantas, ya que el terrario irá colocado en una esquina, permitiendo dos caras de visualización.




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